
¡Esta es la experiencia real!
[la bici] es un reciclar la energía, pues el transporte público te chupa la energía, provoca cansancio, y en la bici es muy evidente que la energía se recicla, se moviliza, en vez de drenarse.

[la bici] es un reciclar la energía, pues el transporte público te chupa la energía, provoca cansancio, y en la bici es muy evidente que la energía se recicla, se moviliza, en vez de drenarse.

Con ese cambio de giro, retomé la bicicleta y eso vino a enriquecer o a ampliar mi relación con el mundo, conmigo mismo, con la ciudad, con la gente.

Durante la pandemia, me sentí y estuve mucho más segura viviendo en carretera que estando aquí en la ciudad. Dormí en una iglesia, dormí en una escuela, viví un mes bajo un árbol.

Volver a la bici me dio un grupo de amigos y una nueva forma de vivir todos estos lugares, y me recordó lo que siempre he sido: una mujer aventada, sin miedos, que se siente fuerte.

Y pues nosotros la verdad no sabemos; nunca pensamos que fuera a pasar todo eso solamente por usar la bici y por ser más sencillos.

En estos tiempos en los que estamos tan aislados, tan encerrados en nuestras casas, tan ensimismados, pedalear es una manera de reconectarnos con la humanidad de los demás, y con la propia.

Ese fue un punto de quiebre muy importante para mí, porque allí me di cuenta de lo que sí pueden hacer unos pocos locos.

Algunos pacientes, cuando ven que llego en bicicleta, le preguntan a mi secretaria: ¿y qué la doctora no se puede comprar un coche?

Me he hecho mucho más consciente de que el espacio que tenemos en la ciudad no podemos hacerlo más grande. Tendríamos que tirar casas, oficinas, fábricas, usar terrenos de cultivo, ¿en verdad queremos eso? Abogo por que el espacio que sí tenemos destinado a transitar, se distribuya de mejor manera.