
Saber que no vas sola
Volver a la bici me dio un grupo de amigos y una nueva forma de vivir todos estos lugares, y me recordó lo que siempre he sido: una mujer aventada, sin miedos, que se siente fuerte.

Volver a la bici me dio un grupo de amigos y una nueva forma de vivir todos estos lugares, y me recordó lo que siempre he sido: una mujer aventada, sin miedos, que se siente fuerte.

Cuando mi abuelo me dijo “si sales ya no vuelves”, me vine a Oaxaca sola y lo primero que hice fue conseguir una bici.

Y sí como que caí en una depresión, como que me preguntaba todo el tiempo pues yo qué hice, ¿no? Fue en ese entonces que empezaron los paseos nocturnos en bici, aquí en Oaxaca.

La bici es como una metáfora de cosas mucho más profundas de mi vida. En pocas palabras, me dio un sentido como de radar, de brújula y de norte.

Pero luego está la banda, digamos, de la gente que anda en bici de manera más cotidiana, y con ellos se me hace más fácil la amistad. Yo creo que llevamos la misma visión de la vida, que tenemos puntos en común, con más conciencia ecológica, más conciencia social.