Volver a la bici me dio un grupo de amigos y una nueva forma de vivir todos estos lugares, y me recordó lo que siempre he sido: una mujer aventada, sin miedos, que se siente fuerte.
Y sí como que caí en una depresión, como que me preguntaba todo el tiempo pues yo qué hice, ¿no? Fue en ese entonces que empezaron los paseos nocturnos en bici, aquí en Oaxaca.