
La bici es eso: la paz
Llego con tres toneladas de endorfinas a dar mis clases y no regaño a nadie. Bueno, si se lo merecen pues los regaño, pero hasta la forma de regañar cambia. Y sí, sin duda: pedalear me hace mejor maestra.

Llego con tres toneladas de endorfinas a dar mis clases y no regaño a nadie. Bueno, si se lo merecen pues los regaño, pero hasta la forma de regañar cambia. Y sí, sin duda: pedalear me hace mejor maestra.

Esta experiencia me sirvió para pacificar muchas cosas, y la bici me permitió que esos procesos entraran de manera más natural a mi vida.

Ese fue un punto de quiebre muy importante para mí, porque allí me di cuenta de lo que sí pueden hacer unos pocos locos.

Algunos pacientes, cuando ven que llego en bicicleta, le preguntan a mi secretaria: ¿y qué la doctora no se puede comprar un coche?