
Por el corazón del mitote, donde hay vida
Con ese cambio de giro, retomé la bicicleta y eso vino a enriquecer o a ampliar mi relación con el mundo, conmigo mismo, con la ciudad, con la gente.

Con ese cambio de giro, retomé la bicicleta y eso vino a enriquecer o a ampliar mi relación con el mundo, conmigo mismo, con la ciudad, con la gente.

En estos tiempos en los que estamos tan aislados, tan encerrados en nuestras casas, tan ensimismados, pedalear es una manera de reconectarnos con la humanidad de los demás, y con la propia.

Me he hecho mucho más consciente de que el espacio que tenemos en la ciudad no podemos hacerlo más grande. Tendríamos que tirar casas, oficinas, fábricas, usar terrenos de cultivo, ¿en verdad queremos eso? Abogo por que el espacio que sí tenemos destinado a transitar, se distribuya de mejor manera.