
Por el corazón del mitote, donde hay vida
Con ese cambio de giro, retomé la bicicleta y eso vino a enriquecer o a ampliar mi relación con el mundo, conmigo mismo, con la ciudad, con la gente.

Con ese cambio de giro, retomé la bicicleta y eso vino a enriquecer o a ampliar mi relación con el mundo, conmigo mismo, con la ciudad, con la gente.

En bici te das cuenta de que hay mucho, mucho: hay gente, hay poblados, hay ranchos, hay ciudades que no sabías que existían. O sea, hay vida, hay mucha vida. La bicicleta te da una oportunidad de descubrir eso, de ver esa vida.

…y me parece increíble tener esa otra manera de ser un ser en este mundo, con la bici.

I believe that bicycles build strong character. You feel a sense of community. Even biking alone, you feel free.

Percibo en mi camino los olores de las plantas, el canto de los pájaros y ya me aprendí el nombre de un montón de árboles, flores, plantas y aves… voy percibiendo, digámoslo así, el palpitar de la ciudad.

…como le digo a mi hijo, mi bici es eso: mi sombra. Está ahí, en cualquier momento.

En estos tiempos en los que estamos tan aislados, tan encerrados en nuestras casas, tan ensimismados, pedalear es una manera de reconectarnos con la humanidad de los demás, y con la propia.

Me he hecho mucho más consciente de que el espacio que tenemos en la ciudad no podemos hacerlo más grande. Tendríamos que tirar casas, oficinas, fábricas, usar terrenos de cultivo, ¿en verdad queremos eso? Abogo por que el espacio que sí tenemos destinado a transitar, se distribuya de mejor manera.

Pero luego está la banda, digamos, de la gente que anda en bici de manera más cotidiana, y con ellos se me hace más fácil la amistad. Yo creo que llevamos la misma visión de la vida, que tenemos puntos en común, con más conciencia ecológica, más conciencia social.

Mi bicicleta es mi emancipación y mi resiliencia. Terapia autónoma que se desenvuelve con mi esfuerzo corporal.